Bee Gees en Argentina, Avances
¿Así que
somos famosos en la Argentina?
Actuarán por primera vez en el país, el 17 de octubre y en la Bombonera. Dicen
que harán un show despojado y que, a pesar de Fiebre de Sábado por la Noche, no
piensan lucrar con la nostalgia.
Muchos de sus fans en otros países sudamericanos todavía no han podido digerir
bien que los Bee Gees hayan elegido a la Argentina como único país, en
representación de todo el continente, para ofrecer uno de los cinco shows de su
nuevo tour mundial. Pero ellos tienen sus razones.
La cita será
en un día peronista y en la Bombonera, fecha y lugar cargados de simbolismos
que los hermanos Gibb, por supuesto, desconocen. Pero que planean averiguar por
sí mismos durante su estancia de una semana en Buenos Aires, como le aseguraron
a Clarín en una entrevista realizada poco después de una conferencia de prensa
donde el grupo le avisó a Sudamérica que estaba bajando.
¿Así que somos
famosos en la Argentina? Algo estábamos al tanto. Hace tiempo que queríamos ir
a América del Sur. Y elegimos la Argentina porque muchísimos fans de tu país
nos vienen a visitar al estudio, aquí en Miami. Por ellos nos enteramos de que
había muchos argentinos que conocen toda nuestra trayectoria. Jamás lo
hubiéramos imaginado, le dice a Clarín Barry, el mayor y más serio de los
hermanos Gibb. Y ahora esperamos encontrar una gran ciudad. Buenos Aires es una
gran ciudad, ¿verdad?, pregunta Robin, uno de los mellizos, el más sardónico,
al que mejor le cae el look rockero. Maurice, el otro mellizo, parece el más
afable. Adora los sombreros y no se sacará uno de color negro durante toda la
entrevista. Con las gafas de sol, el sombrero y su barba, no faltará quien lo
confunda con Ringo Starr. La historia de los hermanos Gibb (brothers Gibb), por
eso la B y la G en el nombre que eligieron para representar su identidad, se
emparienta de muchas maneras con la de Los Beatles. Por lo pronto, y gracias al
suceso infernal que tuvo la banda de sonido que el grupo creó hace 20 años para
la película Fiebre de Sábado por la Noche -que también inmortalizó a John
Travolta como Tony Manero-, colocaron cinco canciones a la vez entre las 10 más
vendidas. Sólo Michael Jackson con Thriller rompería su récord, y sólo John
Lennon y Paul Mc Cartney, los otros Beatles, habrán tenido más temas al tope de
los charts americanos que Barry Gibb. Ellos reconocen haber sido muy
influenciados en Australia por el cuarteto de Liverpool. Tanto como por los
ritmos negros que encontraron a su llegada a los Estados Unidos. La historia de
estos hermanos gira en torno de una neta actitud nómade. Nacieron hace casi
medio siglo en Inglaterra -su ciudad natal, The Isle Man, está por emitir estampillas
homenaje con las caras del trío- y se marcharon de chicos a Australia, en 1958,
siguiendo a un padre músico. En ese país fundaron el grupo, tuvieron los
primeros éxitos y emigraron nuevamente a Inglaterra para repetir la gesta
beatle. Allí formaron parte de lo que se llamó la segunda invasión británica
junto a grupos como Cream y The Who.
El glam rock
de moda a comienzos de los 70 los hizo emigrar otra vez, hacia Miami, a la que
llaman su hogar desde hace 20 años. Ahí viven con sus familias (Barry tiene 5
hijos, Robin 3 y Maurice 2), son vecinos y se encuentran con frecuencia. Eso
sí, cuando nos vamos a reunir, uno de nosotros siempre pregunta quién va a
traer el Viagra, bromea Robin Gibb. Eric Clapton nos sugirió que nos
instaláramos aquí para revitalizarnos y encontrar nuestro sonido -vuelve a
poner seriedad en la charla el hermano mayor-. Teníamos el estudio cerca, y el
mar y el sol que nos recuerdan a Australia. Clapton tenía razón, fue estupendo
para nosotros. Nos energizó y también nos americanizó, justo cuando el fenómeno
de la americanización de la música pop comenzó a crecer a nivel internacional.
El relato los
instala en Miami y en 1978, el año de la fiebre, cuando su productor les
sugirió que usaran su música como banda de sonido de la película de Travolta.
Sin embargo, no esperen que los Bee Gees, reconocidos mundialmente como los
reyes de la música disco, acepten ese cumplido fácilmente. Nosotros tenemos 30
años de carrera y la música de Fiebre de Sábado por la Noche pertenece a sólo
uno de esos 30, reflexiona Robin. No nos consideramos de ninguna manera la cara
visible de la música disco -asegura Barry-. Fue un fenómeno que se dio, muy
bonito por cierto, pero nosotros no nos quedamos estancados ahí. Nos movimos.
Lo mismo le pasó a John Travolta, él no debe estar pensando en Fiebre... sino
en su próxima película. Es igual que Sylvester Stallone -tercia Maurice-. No
creo que quiera hacer un nuevo Rocky, aunque ese personaje lo haya identificado
tanto. ¿O sí?. Los mellizos comienzan a bromear sobre cómo sería la nueva
película de la saga. Queda claro. Los hermanos tienen códigos secretos de humor
difíciles de violar y ciertos principios irrevocables. Es cierto que el revival
que desató el aniversario de la película los puso nuevamente en el candelero.
Pero ellos dirán que en absoluto es su intención lucrar con el recuerdo o con
cualquier tipo de nostalgia. El revival es cíclico y es orgánico, se da a pesar
de nosotros. Los últimos diez años se reciclaba la música de los sesenta, ahora
le toca el turno a los setenta. Pero por supuesto que entendemos que en un país
como la Argentina, donde nunca hemos actuado y saben poco de nosotros, nos
recuerden por esa banda de sonido. Es algo que no podemos evitar. Y que quede
claro que no renegamos de esa época. Pero los que conocen bien la historia del
grupo saben que son 30 años de hacer canciones. Antes y después de Fiebre...
Resume Barry por todos: Nuestro negocio es hacer buenas canciones, no importa
el género. De hecho, han escrito temas para Barbra Streisand, Elvis Presley,
Janis Joplin, por citar sólo algunos de los ultrafamosos, y acaban de hacerlo
para Celine Dion, Backstreet Boys y Bette Midler. Y, cantándolas ellos, llevan
vendidos más de cien millones de discos. Pero no solo desmitifican la unidad
que parecía indisoluble entre su grupo y la música disco, también dicen que no
escuchan la música bailable de los 90, llámese electrónica, jungle, drumn bass.
Lo que nos gusta escuchar de los otros son las canciones verdaderas, las buenas
canciones, desde Stevie Wonder hasta Oasis. Ni siquiera escuchábamos música
disco en los setenta. Por eso también nos resulta extraño cuando nos encasillan
con ese fenómeno. Otro aviso para quienes los esperen en Buenos Aires. Si la
reiteración de las palabras disco y revival les provoca alergia, hay otra que
los sensibiliza aún más. ¿Qué piensan cuando escuchan que se llama dinosaurios
a otras bandas de los 70 que todavía siguen actuando?, les preguntamos
diplomáticamente. Barry se pone de inmediato a la defensiva: ¿Quiénes dicen
eso? ¿Periodistas? Serán los críticos jóvenes que no gustan de esa música.
Algunos celosos, ironiza Robin. Cierra la discusión Barry Gibb: La palabra
dinosaurio me suena a insulto. Y no se la diría a ningún otro grupo porque no
me gustaría que nos la dedicaran a nosotros. Y por suerte, hasta ahora y que yo
sepa, no lo han hecho.
SILVIA
MAESTRUTTI. Miami. Especial Diario Clarín.

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